sábado, 15 de enero de 2011

Reiki - tratamiento de 4 sesiones.

Se suele escuchar que para comenzar una terapia de Reiki, nos recomiendan 4 sesiones, aquí explico brevemente el porque de esta forma.
En estas primeras 4 sesiones, permite al terapeuta Reiki y al paciente poder establecer una línea sobre la cual trabajar aparte de lo que se trata específicamente a nivel físico, mental y emocional. Darle una continuidad y permitir que el cuerpo físico se ablande.
Muchas veces y lo recomiendo altamente podemos tomar una o dos sesiones de Reiki, incluso durante algún viaje o en momentos muy críticos de nuestra vida, una pausa en todos los planos como nos brinda la energía Reiki es absolutamente refrescante.
Para situaciones como stress agudo, bloqueos energéticos, depresión y otras dolencias, es recomendable comenzar a buscar un tratamiento que dure un poco más en el tiempo. Pero tal y como vivimos, nos cuesta tomarnos el tiempo para darnos tiempo a sanar.
Darnos, permitirnos y conducirnos hacia lo que nos puede hacer bien, continuarlo y pensar que vamos a sanar aquello que seguro nos aqueja durante años. Todo trabajo que emprendamos con nosotros mismos, es un camino que comienza paso a paso.
Se puede hacer un tratamiento de sesiones individuales como forma de obtener una relajación profunda y estabilidad momentánea, o tratamientos mas prolongados como las 4 sesiones donde se trabaja mas a fondo para obtener un reequilibrio general físico, emocional y mental. Luego se puede apoyar con sesiones individuales cada semana, 15 días o mensualmente, como se desee.
Primer día:
Va al cuerpo o campo mental, el vehículo más interno, donde desbloquea, rompe estructuras de viejos pensamientos negativos, y comienza el barrido de estos desechos hacia el exterior, atravesando a su paso los campos emocionales y físicos.
Segundo día:
Pasa por el campo o cuerpo emocional donde realiza el desbloqueo de emociones reprimidas, movilizando conflictos estancados en el subconsciente. Luego continúa retirando estos desechos y los que provienen del cuerpo mental hacia el exterior.
Después de este y hasta el tercer día puede mover emociones tales como enojo, ira, llanto, angustia o depresión, ósea todo lo que se haya reprimido.
Tercer día:
Pasa por el cuerpo vital o aura, arrastrando lo removido en los dos anteriores.
Cuarto día:
Se finaliza el drenaje en el cuerpo físico. Normalmente el paciente se siente ya armonizado. Luego si es posible se hará refuerzos semanales para acentuar el trabajo, si fuera necesario, en casos de enfermedades más graves es conveniente seguir con el tratamiento.