lunes, 24 de enero de 2011

Infertilidad masculina

La infertilidad se define como la incapacidad de quedar embarazada después de 12 meses de mantener relaciones sexuales sin protección y con una frecuencia apropiada.
Existen dos tipos de infertilidad: La primera en la cual la pareja nunca ha podido lograr un embarazo y la secundaria en la cual la pareja ha logrado por lo menos un embarazo previo, pero no han podido lograrlo nuevamente.
Las causas fisiológicas más comunes de la infertilidad masculina son las pretesticulares.
Problemas endocrinos, hipotalámicos, hiperprolactinemia, hipopituitarismo, hipogonadismo, factores psicológicos, drogas y alcohol. Las testiculaes: defectos genéticos en el cromosoma o síndrome de digénesis testicular.
Entre las post-testiculares tenemos: Obstrucción de conductos deferentes, infección, eyaculación retrógrada, hipospadias, impotencia, defecto acrosomal y consumo de tabaco. Producción de poco esperma o de ninguno.
Sabías que....
Los hombres suelen evitar la ayuda médica cuando sufren este tipo de problemas. Una de las teorías actuales es que las tradicionales convenciones sociales acerca del hombre afectan todavía a su comportamiento en el ámbito sexual. Mientras que las mujeres tratan el problema con naturalidad, igual que cualquier otra afección del organismo, ellos se resisten a pedir ayuda en este campo.
La infertilidad masculina es un problema sumamente dificil con el que lidiar. Como siempre ocurre con la infertilidad, ésta nunca logra determinarse hasta que la pareja comienza a intentar tener hijos, y es en ese momento en el que tanto la medicina convencional como la medicina natural deben actuar en conjunto para encontrar soluciones.
Entendemos por infertilidad la incapacidad de una pareja para lograr la concepción tras un año de relaciones sexuales sin medidas anticonceptivas; hablaremos de infertilidad masculina cuando la causa de esta infertilidad esté en el hombre.
Aunque la mayoría de las parejas consigue lograr un embarazo en el periodo de un año, en España, aproximadamente el 10% de las parejas son incapaces de conseguirlo. En el pasado, todos los esfuerzos se centraban en el estudio y tratamiento de la mujer; últimamente, los datos apuntan a que aproximadamente el 20% de estos casos de infertilidad de la pareja se deben exclusivamente a un problema en el hombre, y otro 30% de los casos a una combinación de factores masculino y femenino. Por lo tanto, podemos asegurar que la infertilidad masculina interviene en aproximadamente la mitad de los casos de infertilidad de la pareja (el 50% restante tendrá su causa en la mujer).
Debido a que hoy en día las parejas buscan su primer hijo a una edad más tardía, sería recomendable que en aquellas parejas, que tras 12 meses de intento no consigan una gestación, se realice un estudio inicial de ambos miembros de la pareja.

La fertilidad del hombre.
En ocasiones, los parámetros de fertilidad se suelen centrar más en los problemas femeninos que en los masculinos. Debido a ello, se quedan en el tintero muchas preguntas sin responder acerca de la problemática que todo ello conlleva.
El espermograma es la prueba que sirve para ver cual es la calidad de los espermatozoides. En más del 65% de los análisis por este método se pueden descubrir las afecciones que traen de cabeza al género masculino.
Dicha prueba es indispensable siempre que se intuya que la fertilidad del paciente está en el aire. Así se puede facilitar el diagnóstico porque cuando el espermograma tiene alteraciones hay que actuar. Si los parámetros se quedan dentro de lo normal establecido es cuando habría que preguntar las causas a la mujer.
Pareja, tranquilos, que dicho análisis muestre la inmovilidad de algunos espermatozoides o la anormalidad de estos no invalida en su totalidad al hombre para ser padre. Tiene que haber más causas dentro de estas últimas. Un erpermograma normal tendría los siguientes valores:
Al menos el 75% de los espermatozoides tienen que estar vivos para que la cosa funcione y el 30% de ellos tienen que estar lejos de las anomalías.
Los términos más utilizados son:
Normospermia: Todo es normal y está en su sitio.
Oligospermia: Cuando existe una acumulación espermatozoidal de 0x10.
Astenospermia: Disminución de la movilidad por debajo del 50%.
Teratozospermia: Los parámetros encuentran menos del 30% de espermatozoides con unos parámetros morfológicos normales.
Azoospermia: No existen los espermatozoides.
Aspermia: No existe la eyaculación.

Una de la medicina alternativa utilizada como tratamiento de fertilidad es la terapia Reiki.

El Reiki es una técnica de sanación natural mediante la canalización de la energía vital a través de las manos. Es una técnica holística, lo que significa que toma al ser humano como un todo, y así armoniza todos los planos del ser, el físico, el mental y el emocional.
No es agresiva para el individuo, ni tampoco crea adicción ni efectos secundarios o colaterales, ya que no se utilizan sustancias químicas ni elementos extraños al cuerpo, solo la energía que está presente en todo ser vivo.
El Reiki se puede utilizar conjuntamente con el tratamiento médico tradicional. Es una terapia que lo complementa pero no lo sustituye.
Es una energía preventiva y curativa ya que equilibra las energías, libera las emociones, desarrolla la conciencia, aumenta la creatividad y eleva la energía vital.
El Reiki se fundamenta en la canalización positiva de la energía vital. Cuando la energía circula de forma positiva, el individuo se siente feliz y sano. Si por el contrario, esa energía circula desequilibrada, surgen las enfermedades, el malestar emocional y la infelicidad.
Esta técnica ha sido muy utilizada en el mundo oriental pero no ha sido introducida en la parte occidental hasta principios de los noventa. Una pena, pues su tasa de efectividad es tan alta que combinada a otros tratamientos consigue efectos excelentes.