miércoles, 24 de noviembre de 2010

romero



Al menos quienes vivimos en una zona mediterránea, cuando salimos al campo vemos que una de las platas que más abundan son el romero.





Hace más de dos mil años, Hipócrates ya recomendaba el romero para los desórdenes del bazo y del hígado.

En uso interno, el romero es un potente bactericida; y empleado externamente (en decocción) es antiséptico y cicatrizante.
Asimismo, beneficia al sistema nervioso, tonificándolo, y al circulatorio, estimulándolo. De haí que se le compare con el ginseng.
Las mujeres encontrarán en él un poderoso aliado para aliviar los síntomas desagradables que para algunas comporta la menstruación, haciéndola más fluida y evitando efectos colatorales como los dolores de cabeza, de estómago, la retención de líquidos y la irritabilidad.
Asimismo, podemos añadir sus virtudes aperitivas y digestivas, su riqueza en hierro (muy apropiado para evitar y superar la anemia), ideal para convalecencias (proporcionándoles fuerza)
y la gran cantidad de antioxidantes que posee, es un remedio para combatir el envejecimiento.
El romero tomado en infusión también nos ayudara a reforzar nuestra memoria.
De la misma manera que la salvia es la planta por excelencia de las mujeres (pues su contenido en fitohormonas ayuda a equilibrar el sistema hormonal femenino), el romero es la de los hombres (también es rico en fitohormonas que regulan el sistema hormonal masculino).
En cuanto a sus efectos psicoemocionales, el romero es un potenciador del polo masculino, por lo que ayuda a potenciar su fuerza, su resistencia, su determinación y su valor.